Adriana Salcedo defiende la mediación transformativa como herramienta de construcción de paz

Adriana Salcedo defiende la mediación transformativa como herramienta de construcción de paz

adrianasalcedoLa introducción de la mediación transformativa, según Adriana Salcedo, antropóloga colombiana especializada en conflicto, paz, seguridad y migraciones y experta del eje mediación en el III Congreso Edificar la Paz en el Siglo XXI, representó en su día un giro ideológico en la práctica de la mediación, pues no solamente introdujo el rol del mediador no directivo, “sino que descentró la atención de la búsqueda de acuerdos hasta brindar a las partes un espacio seguro en el que puedan aprender de cada una y así aclarar la naturaleza del conflicto que las separa”.

Según la experta, citando a Bush & Folger (1994), la mediación trasformativa se basa en dos principios básicos: “por un lado el empoderamiento de las partes que se sustenta en la capacidad de autodeterminación del ser humano (de potencializar sus capacidades para buscar sus propias opciones), y que se manifiesta en su rol activo y transformador frente al conflicto, es decir, las partes son las gestoras claves del proceso”, y por otro lado, “el reconocimiento de las necesidades propias y de las de la otra parte que lleva al desarrollo y restablecimiento de conexiones sociales y de empatía”.

En este sentido, Salcedo opina que el modelo de mediación transformativa, plantea implicaciones que trascienden el ámbito de la mesa de negociación, y nos trasladan al campo de la convivencia social. Es decir, este tipo de mediación abre un espacio político basado en el cambio de percepciones sobre el otro, sobre la naturaleza del conflicto y sobre la manera de manejarlo desde una óptica no violenta y restaurativa, que cuida y prioriza la relación entre las partes. Desde este punto de vista, la “preocupación por las metas del otro” como un camino a conseguir los propios intereses constituye la clave para entender al modelo transformativo.

Pero, además, también asegura que de esta forma “el papel del mediador transformativo (al no estar enfocado exclusivamente en alcanzar acuerdos) es más el de un facilitador que brinda su apoyo a las partes en llegar a un acuerdo, solo cuando éstas lo traen a colación en la mesa de negociación”. Y advierte que el éxito de una mediación no puede ser medido exclusivamente por el número de acuerdos alcanzados, pues ya sabemos que los mejores arreglos y entendimientos han colapsado debido a que las condiciones existentes no facilitaban su sustentabilidad, la falta de voluntad de las partes o de fuerzas ajenas al conflicto.

Nos comenta también que el propósito de la mediación transformativa es propiciar la creación de espacios de reflexión y diálogo durante la mediación, en los que las partes puedan tomar sus propias decisiones con respecto a su relacionamiento. Es decir, su enfoque del conflicto y de la relación posiblemente podría llevar a la restauración de la relación o a acordar su terminación de manera no violenta, generando de esta forma, una apertura al desacuerdo: “el acordar desacordar”.

La mediación transformativa, a través de proveer de ese espacio “seguro” a las partes para poder ser escuchadas y aprender del “otro”, logra desarrollar actitudes y comportamientos más balanceados. La apertura de espacios nuevos de relacionamiento y aprendizaje propiciados por procesos de mediación constituyen las semillas de cambio social, pues se aspira a que las partes trasladen y adopten este esquema de manejo de conflictos en su vida diaria.

Sin embargo, Salcedo, acaba alertando que esta transmisión de nuevas actitudes y conocimientos sobre cómo lidiar con conflictos no se realiza de manera automática y mucho menos en contextos marcados por temas de justicia social todavía no resueltos.