Andreu Domingo avisa del peligro de la movilidad social ascendente segmentada

Andreu Domingo avisa del peligro de la movilidad social ascendente segmentada

Andreu Domingo, subdirector del Centro de Estudios Demográficos, y Antonia Hernández, responsable del Departamento de Ciudades Educadoras del Ayuntamiento de Barcelona y experta del III Congreso Edificar la Paz en el Siglo XXI, en el tercer y último debate del ciclo “Ciudades + humanas” dedicado a la construcción de la identidad en el ámbito urbano, coincidieron en destacar el bajo grado de conflictividad social en Barcelona respecto otras localidades europeas, como Londres o París, y la normalización creciente de la diversidad.

“Aquí no habrá una banlieue porqué los movimientos sociales están ayudando a hacer muchas cosas y la escuela también hace una gran función”, explicó Hernández. Y respecto al futuro, Andreu Domingo, menos optimista que la responsable de Ciudades Educadoras, aseguró: “Las nuevas generaciones ven con más naturalidad la diversidad, aunque a veces usen la identidad como un insulto”. En definitiva, “la transformación vendrá desde abajo y generación a generación”.

Aunque la gestión de la diversidad en este momento es positiva, teniendo en cuenta que en Barcelona hoy un 22 por ciento de la población es de origen extranjero, un 70 por ciento hace menos de cinco años que vive en la ciudad y están representados 180 países, hay algunos peligros a tener en cuenta.

En primer lugar, la falta de un deseo de arraigo o sentimiento de pertenencia, ya que mucha emigración que pasa por las ciudades españolas es transitoria – su objetivo es llegar a otros países de la Unión Europea-, lo que dificulta la construcción de una identidad común. “La xenofobia no reactiva la diferencia cultural, sino el sentimiento de pertenencia. Un ciudadano recuerda al otro que él es de aquí y, por tanto, tiene unos derechos “, asegura el subdirectores del Centro de Estudios Demográficos.

Y, por otro lado, hay un segundo peligro: la movilidad social ascendente segmentada. “Nos debería preocupar que la sociedad receptora dirija el futuro de los inmigrantes según sus estereotipos. Tenemos clasificadas las personas según a que pueden aspirar y esto es preocupante porque también afecta a la población autóctona”, según Domingo.

El papel de las ‘ciudades educadoras’

Por su parte, Antonia Hernández, recordó que la voluntad de las ciudades educadoras es apostar por la educación como “herramienta de transformación social” y crear comunidad, la cual se construye a partir de tres ejes: la apuesta por la Estado del Bienestar, la preservación y el hecho de compartir un mismo patrimonio cultural y lingüístico, la acción de participar activamente en procesos civico-asociativos y el uso adecuado del espacio público y del tiempo.

E insistió en que las ciudades educadoras tienen claro que “la clave del futuro es potenciar lo que une a los miembros de una comunidad y no lo que los separa” con la voluntad de crear una identidad común, pero “sin asfixiar las identidades individuales, porque en la diversidad encontramos la riqueza “. “Subrayar elementos comunes no es sinónimo de homogeneización”, puntualizó.

Finalmente, Josep Maria Carbonell, presidente de la Fundación Joan Maragall y moderador del acto, recordó que a veces se echa de menos “intención pública” en la creación de una identidad común, porque si no existe “vamos hacía la fragmentación”.

Tercer debate ‘Ciudades + humanas’