Begoña Roman: “La ciudad es un espacio trascendental para la vida buena”

Begoña Roman: “La ciudad es un espacio trascendental para la vida buena”

Orlidy Inoa, secretaria del eje temático Ciudad y Paz ha presentado esta mañana la ponente Begoña Román y a los expertos que han participado en los debates previos, así como las ideas principales que en estos debates se formularon.

• En relación a la discapacidad, las ciudades deben convertirse en espacios accesibles para romper barreras físicas, económicas y actitudinales.

• Lograr que los ciudadanos se sientan del lugar que habitan. Desarrollar elementos efectivos como el compromiso, la identificación con la ciudad y con el espacio.

• Las ciudades pacificas ofrece oportunidades reales para el desarrollo humano, sin discriminación, sobretodo con la exclusión que sufren ciertos grupos.

• Identificar las violencias en las ciudades y como gestionarlas.

• La cohesión en la ciudad. Se necesitan más espacios de cohesión.

Begoña Román, ponente principal del eje temático, doctora en filosofía y profesora de filosofía de la Universidad de Barcelona ha elaborado su presentación en base a cinco ideas principales:

1. El hombre es “zoon politikon”. El hombre vive en la ciudad no en la intemperie. Somos seres que necesitamos raíces, espacios y territorios de acogida donde poder satisfacer las necesidades primarias. Y esto sólo se puede conseguir en una dimensión relacional, en la ciudad. El humano no sobrevive solo. Su desarrollo y progreso lo asegura la interdependencia. La ciudad es una amalgama de espacios interdependientes: la casa, el barrio y la ciudad.

2. La ciudad es la condición de posibilidad del ciudadano. Sólo se llega a ser persona en un entorno social. La ciudad es un espacio trascendental para la vida buena. Construimos ciudades donde como nos veamos y como nos relacionemos determinará si tenemos una ciudad altruista u hostil. Para esa construcción colectiva de la ciudad es fundamental tener en cuenta a cada persona y a su historia personal, a su visión, a sus necesidades. E insertar su historia en un espacio con más historias y crear una historia común. El participar forma parte del contenido. Por esos la ciudad debe ser un espacio de encuentro y no de desencuentro.

3. Si construir la paz pasa por construir ciudades, estas deben construirse con el fundamento de la paz positiva. La paz positiva no es sólo la ausencia de violencia sino la construcción de espacios de dignidad, justicia, libertad y progreso. El modelo de paz ha de ser dinámico y plural ( hacer las paces) y es complejo: no tenemos las soluciones pero hay que buscarlas y hay modelos de ciudad que permiten más que otros encontrar estas respuestas para construir en las ciudades una vida buena. Este es el caso de las ciudades fractales, donde la parte refleja el todo. Son ciudades públicas, donde el espacio público es el centro de la vida, donde el espacio público es una continuidad del espacio privado ( de la casa). En esta ciudad no hay un centro y periferias sino un centro y varios subcentros, donde los servicios están satisfechos desde la proximidad. No hay marginalidad porque todo está interconectado. No hay dentro y fuera. No ha periferia.
En esas ciudades hay un derecho a la belleza. A la belleza cotidiana. Porque genera alegría de vivir.

4. No hay paz en la ciudad sin reconocimiento. Un desarrollo saludable de las ciudades solo es posible si hay tres esferas de reconocimiento garantizadas: la esfera del amor (la familia), la de la justicia ( de la ciudad, ya que se le reconoce a todos los ciudadanos sujetos de derechos), la de la solidaridad ( cada sujeto es apreciado por su singularidad). Este reconocimiento genera en cada ciudadano autoconfianza, autorespeto y autoestima. Y evita el resentimiento. Recursos morales claves que la ciudad debe dar a cada ciudadano.

Y esto lo debe hacer la ciudad, es decir, la administración local. Por su proximidad. Porque puede responder mucho mejor para atender las necesidades y demandas de cada persona. Por eso la administración local no sólo debe ser eficaz también debe ser transparente: debe rendir cuentas a sus habitantes de cómo construye esta ciudad donde la vida buena y la búsqueda de la vida buena son los pilares fundamentales.

5. Las ciudades que generan paz son las ciudades que educan. Esta ciudad debería medir la calidad de vida no por las rentas sino por el nivel de capacidades que desarrollan sus habitantes. Que toda intervención social y política genere capacidades. Medirse por lo que las personas desarrollamos según cada uno sus especificidades y su reconocimientos, gracias a la ciudad. Y los indicadores de ciudad deberían ser la serenidad, la estabilidad y la paz. No podemos vivir en el continuo miedo. El humano necesita rutinas, serenidad y calma. La ciudad debe proveer de estos elementos.

La paz depende de cómo construimos las ciudades. La cuestión es si las ciudades las hacemos o nos las hacen. Hasta ahora nos las han hecho, sobretodo el mercado, aprovechando la pasividad del ciudadano. Si en cambio queremos hacer la ciudad, los ciudadanos debemos ser actores y autores y construir la ciudad para buscar en ella la vida buena.

Ponencia de Begoña Roman