Francesc Torralba: “La autoconciencia es la primera condición del diálogo”

Francesc Torralba: “La autoconciencia es la primera condición del diálogo”

francesc-torralbaEl catedrático de Filosofía de la Universidad Ramon Llull (Barcelona-España) y autor de diferentes libros, Francesc Torralba, ha hecho su intervención al primer encuentro de expertos del eje temático Identidades del III Congreso Edificar la Paz aportando las que para él son “las condiciones del diálogo entre identidades”.

Para él es importante “la delimitación de perspectivas de los interlocutores implicados”, lo que significa poner límites. Pero esto sólo se producirá cuando hay consciencia de lo que uno cree, piensa o representa. Asimismo, “sin el otro, no puede tener lugar el diálogo”, que a su vez, exige interlocutores conscientes de su identidad y con voluntad de manifestarla públicamente.

El profesor Torralba afirma que “la autoconciencia es la primera condición del diálogo. Sólo puede exponer su visión del mundo quién sabe que tiene una visión del mundo que además es diferente de la que tiene su interlocutor”. Esta condición es compleja en la cultura líquida postmoderna por la celeridad con que cambia, pero tampoco puede existir el diálogo si las identidades de los interlocutores no tienen indicios de elasticidad o permeabilidad.

Otra condición que exige el diálogo es la “alteridad, la dualidad, un yo y un tú conscientes de lo que piensan y saben, de lo que creen y esperan”.

También es condición fundamental la salida de sí, el movimiento básico de la comunicación interpersonal, es decir, uno sale de sí mismo para dar a conocer lo que lleva dentro de su intimidad. “Este movimiento sólo es posible, si, previamente, el ser humano realiza otro movimiento paralelamente, el ensimismamiento, el hurgar dentro de sí mismo».

La receptividad es condición indispensable para el diálogo, es el único modo de poder acerarse a la postura ajena. Y para que se produzca esa receptividad, Torralba considera fundamental el silencio, que tiene un papel decisivo en el acto de comunicación. Para él “practicar el silencio activo es un modo de desasirse de lo propio, de esa nube de pensamientos, de emociones y de creencias que nos acompaña permanentemente para dejar espacio al otro”.

El catedrático de Filosofía de la Universidad Ramon Llull (Barcelona) finaliza su aportación afirmando que “el silencio es el clima idóneo para transitar de lo accidental a lo esencial, de lo superficial a lo profundo, de la anécdota a la categoría. Quizás por ello es una experiencia tan sumamente temida en la sociedad presente”.