Migración

Even walking through the paths with barbed wire, sharp metal sheets and sewage water, it is amazing to see the kids enjoying us walking them home.

La libertad, la democracia y la paz no pueden existir sin el pleno ejercicio de los derechos humanos, uno de los cuales entra muchas veces en conflicto con la soberanía de los Estados: nos referimos a la libertad de tránsito y residencia de las personas.

En este III Congreso queremos abrir un espacio para la reflexión que nos permita profundizar sobre todas las situaciones, traumas, conflictos y lesión de derechos humanos que conlleva la decisión de dejarlo todo y buscar nuevas oportunidades y una mejor vida en otro país en el que, no sólo hay que “sobrevivir” sino intentar “vivir” en el sentido más amplio y profundo de la palabra.

Los movimientos poblacionales no son una cuestión actual, sino que forman parte de la historia de la humanidad. Un buen número de seres humanos se han desplazado a lo largo de la historia de un lugar a otro, con el deseo o necesidad de hallar nuevas y mejores oportunidades de vida.

El termino migración es una subcategoría de un concepto más amplio, como es la movilidad humana. Esta abarca una amplia variedad de tipos y formas de desplazamiento, unos con vocación temporal y otros con vocación de permanencia.

Las migraciones dan lugar a comunidades o sociedades plurales. Pluralidad que en ocasiones se ve como un peligro para el “status quo” de la comunidad de acogida. En muchas ocasiones, el fenómeno migratorio va acompañado del “síndrome securitario”. Este síndrome consiste en un reflejo condicionado que aparece cada vez que se menciona la cuestión de los flujos migratorios, percibidos éstos como una amenaza para la comunidad de acogida.

Como hemos señalado, una parte de la sociedad percibe la inmigración como una amenaza para la seguridad (económica, social, cultural, física, etc…) individual y colectiva. Esa percepción se evidencia en una diversidad de comportamientos socioculturales que pueden cristalizar en normas jurídicas y sociales. ¿De dónde surge este temor? Desde la Psicología Social y la Sociología se apunta al temor a lo desconocido, a lo diferente, a lo inexplicable… La comunidad de acogida no tiene, ni debe tener, toda la responsabilidad del proceso de integración de los inmigrantes.

Quienes llegan a una comunidad, un país en la mayoría de las veces, también tienen su cuota de responsabilidad en el proceso integrador, deben cumplir unos mínimos: respeto a la sociedad de acogida, esfuerzo integrador, respeto a la cultura y a las leyes. Estos son requisitos mínimos y necesarios del proceso migratorio para que pueda tener éxito la integración de ambas partes.

Algunos autores establecen varios tipos de relaciones entre los grupos migratorios: superioridad, indiferencia y reconocimiento. Estos tipos de relaciones tienen consecuencias importantes en el ámbito sociológico, antropológico, ético, jurídico y de gestión política. Lo ideal en un proceso migratorio en cualquier sociedad es que exista un mutuo reconocimiento para que se dé una sana convivencia e integración. Si no existe tal reconocimiento, las sociedades receptoras se verán abocadas a guettos, segregación, discriminación, relaciones de dominio (pudiendo llegar en ocasiones incluso a la esclavitud fáctica), aislamiento, abuso, etnocentrismo y, en último término, despersonalización del inmigrante con toda la problemática que ello implica. A pesar de esto, no hay caer en la ingenuidad de que por reconocer al otro se evitarán todas las relaciones de conflicto.

Al reflexionar sobre las migraciones no estamos reflexionando sólo sobre personas sino también sobre grupos, comunidades y sociedades, cada una de ellas con sus propios intereses. El hecho de reconocerse mutuamente no evitará las lógicas tensiones del diario convivir.

La Globalización ha acercado culturas, países… y conflictos, temores, prejuicios que hacen de la libertad de tránsito y de la libertad de residencia un reto en el que la convivencia de la diversidad se convierte en una aspiración y en una necesidad. Y señalar que la migración ilegal, además, conlleva una problemática añadida a la migración legal que no es baladí y que también se hace necesario abordar con serenidad, pues la situación de ilegalidad no anula los derechos humanos que a estos les asisten.

En otro de los Ejes Temáticos de este III Congreso se reflexionará sobre la Identidad, y es entonces cuando se presenta la magnífica oportunidad de dejar atrás prejuicios para abrirnos todos al fascinante proceso de conocer y construir nuevas culturas, modos, cosmovisiones, creencias… tanto de quienes acogen hospitalariamente como de quienes llegan buscando una vida mejor, más digna… A fin de cuentas, una persona se identifica no sólo con su lugar de nacimiento sino con el lugar en el que vive y se desarrolla colaborando a la construcción de nuevas identidades vivas y dinámicas.

Preguntas a considerar:

1. ¿Deberíamos entender la migración como una amenaza para la paz?
2. ¿Cuál es la responsabilidad del gobierno en el proceso de integración de los inmigrantes? ¿Cuál es la responsabilidad del individuo?
3. ¿Cómo podemos llegar a la práctica del mutuo reconocimiento en el proceso migratorio, para la sana convivencia e integración?

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